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¿!Y tú que sabes¡? 23 Octubre 2009

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Este ensayo sobre el libro ¿!Y tú qué sabes¡?, lo iniciaré diciendo que cuando lo leí me quede, inicialmente, atrapado por sus planteamientos y en el entusiasmo por la vida que impulsa en cada una de sus páginas; se puede no estar de acuerdo en muchas de sus aseveraciones (como de hecho yo lo estoy) pero es un texto que no pasa desapercibido por que tienen la gran virtud de dejar muchas preguntas que invitan a la reflexión y muchos planteamientos que son una puerta para replantear nuestro actuar individual y por tanto nuestra posición frente al mundo. Divido mi escrito en dos partes, la primera enfocada de manera breve a hacer algunas precisiones sobre los alcances de la física cuántica que es la teoría sobre la que se sustenta el libro de William Arntz, Betsy Chasse y Mark Vicente  y de la cual a mi parecer abusa. En una segunda etapa explico los alcances y las propuestas que se hacen a lo largo de todo el texto sobre diversos temas en especial a lo que se refiere a la posición tomada frente al método científico, la separación de mente y materia, el entendimiento de la realidad y nuestro potencial para construir realidades mejores.

Debo decir que me considero un adepto del método científico como instrumento para la explicación de la realidad por lo que muchas veces criticaré el texto analizado, pero que debo reconocer que la falta de evidencia sobre múltiples aspectos de la realidad lleva a pensar que también a la ciencia le falta algo de natural para ser más precisa. Por otro lado pienso también que ciencia y religión no son contradictorias sino complementarias y el libro analizado es una importante fuente de puntos de posible coincidencia y encuentro entre ambos. Se han realizado muchas críticas a este libro y a la película que lo originó sin embrago asumo que no se trata de estar de un lado o del otro sino de buscar coincidencias que permitan acercamientos que nos permitan hacernos mejores personas.

  1. I. Alcances en la teoría física cuántica

La física cuántica es la parte de la física que se ha encargado de proponer teorías que expliquen el comportamiento de los sistemas a nivel atómico. A decir de los propios miembros de la comunidad científica en el siglo pasado fueron la teoría de la relatividad y la teoría cuántica las dos construcciones intelectuales más importantes. La primera avocada a la explicación del funcionamiento de los grandes sistemas físicos como es el sistema solar y en general lo que se consideran como los sistemas físicos “materiales”, tiene como aliada principal a la teoría de la gravedad y al explicar el comportamiento de las cosas de la realidad se trata de una teoría muy precisa que puede explicar cualquier fenómeno haciendo uso de las matemáticas.

La física cuántica como se dijo líneas arriba se ocupa de los sistemas de nivel atómico o molecular y se basa en algunas hipótesis hoy demostradas y convertidas en leyes de la naturaleza en sus mínimas escalas. Una de ellas es la teoría de las supercuerdas que explica las fuerzas fundamentales entre las partículas sub atómicas como una especie de cuerdas que vibran en resonancia a una frecuencia de la Longitud de Planck; al actuar en longitudes en extremo pequeñas y con sistemas de medición siempre limitados surge el principio de incertidumbre que nos indica que no es posible conocer exactamente el valor de todas las magnitudes físicas que describen el estado de movimiento de la partícula en ningún momento, sino sólo una distribución estadística. Por lo tanto no es posible asignar una trayectoria a una partícula.

Sí se puede decir que hay una determinada probabilidad de que la partícula se encuentre en una determinada región del espacio en un momento determinado. Esto supone un cambio básico en la naturaleza de la física, ya que se pasa de un conocimiento absolutamente preciso en teoría (aunque no en la práctica) a un conocimiento basado sólo en probabilidades.

Ahora, esto trae una cuestión de fondo y es que hasta antes de la aparición de los alcances de la física cuántica se consideraba que la ciencia siempre debía ser determinista. Se consideró que el carácter probabilístico de la mecánica cuántica invalida el determinismo científico. Sin embargo, existen varias Interpretaciones de la Mecánica cuántica y no todas llegan a esta conclusión. Según puntualiza Stephen Hawking, la mecánica cuántica es determinista en sí misma, y es posible que la aparente indeterminación se deba a que realmente no existen posiciones y velocidades de partículas, sino sólo ondas. Y aquí surge un nuevo problema que es el de la medición. De acuerdo con la mecánica cuántica cuando un sistema físico, ya sea un conjunto de electrones orbitando en un átomo, queda descrito por una función de onda. Dicha función de onda es un objeto matemático que supuestamente describe la máxima información posible que contiene un estado puro. Si nadie externo al sistema ni dentro de él observara o tratara de ver cómo está el sistema, la mecánica cuántica nos diría que el estado del sistema evoluciona deterministamente. Es decir, que podría ser perfectamente predecible hacia donde irá el sistema. La función de onda nos informa de cuáles son los resultados posibles de una medida y sus probabilidades relativas, pero no nos dice qué resultado concreto se obtendrá si un observador trata efectivamente de medir el sistema o averiguar algo sobre él. De hecho, la medida sobre un sistema es un valor impredecible de entre los múltiples resultados posibles. Eso plantea un problema serio, si las personas, los científicos u observadores son también objetos físicos como cualquier otro, debería haber alguna forma determinista de predecir cómo tras juntar el sistema en estudio con el sistema de medida, finalmente llegamos a un resultado determinista. Pero queda el postulado de que una medición destruye la “coherencia” de un estado inobservado e inevitablemente tras la medida se queda en un estado mezcla impredecible.

En base a esto en el libro ¿!Y tú qué sabes¡? se sostiene que este problema es resuelto por la conciencia (objeto no físico) que permite el llamado “colapso de onda” haciendo posible la aparición de la realidad que vendría a ser una realidad deseada. Desde mi punto de vista es una gran osadía pretender pasar los alcances e implicancias del sistema físico “micro” de la física cuántica al sistema “macro” de la física newtoniana a través de un tercer elemento no físico. Por ello, hoy En la práctica cualquier defensa o negación de la teoría cuántica no responde a razonamientos matemáticos deductivos sino a impresiones o sugestiones con origen en axiomas filosóficos e incluso dogmas mágico religiosos totalmente arbitrarios. Entre las múltiples interpretaciones que se tienen sobre los alcances de la física cuántica, el libro parece ser partidario próximo aunque no absoluto de la llamada interpretación de Copenhague en su principio antrópico donde la función de onda es considerada como real y por tanto es posible su colapso. Justamente el observador es el causante de este colapso de onda.

  1. II. ¿!Y tú qué sabes¡?

A lo largo de la larga historia de la humanidad se han planteado diversas preguntas fundamentales que siempre nos han inquietado como especie consciente: ¿Por qué estamos aquí?, ¿Qué es la verdad?, ¿Qué es la realidad?, ¿Cómo funciona el universo?, entre muchas otras. Y es indiscutible que el buscar responder a estas infinitas interrogantes ha sido históricamente el motor de avance de nuestras civilizaciones en sus diversos entornos socio-culturales. Y hago referencia a las cuestiones sociales y culturales porque ellas influyen sobre las preguntas que nos hemos planteado y la manera como las hemos ido resolviendo, de tal modo que esa forma de hacer las cosas dentro de algunos parámetros a los que se debe añadir los afectivos personales es lo que se conoce como los paradigmas.

Justamente la existencia de estos paradigmas y las pugnas entre los grupos sociales que los impulsan son los que llevaron al distanciamiento entre ciencia y religión en el siglo XVI. Luego, demostrada la veracidad de los alcances científicos y ante un posible debilitamiento de los poderes de la iglesia se llegó a la conclusión de que la iglesia se encargaba de las cuestiones del alma, el espíritu y la ciencia de las cuestiones materiales, feliz acuerdo el de entonces pero en el fondo lo que se hizo fue separar las dos caras de la misma moneda. Digo esto, y concuerdo con lo planteado por los autores, tanto la ciencia como la religión se orientan a hacer mejor la vida del hombre, aunque desde diferentes enfoques, por ello también creo que ya transcurrida la historia me parece un absurdo pretender unirlas en una sola disciplina imaginada. La separación entre iglesia y ciencia llevó consigo a la separación de mente y materia dejando de lado tal vez las dos principales cualidades de la especie humana: Tener conciencia y poseer afectos. Y justamente los temas de investigación sobre el análisis de la conciencia y la manera como nuestros afectos son parte de nuestra existencia fueron intencionalmente puestos como temas prohibidos por que se hicieron incómodos tanto para la ciencia por que desafiaba sus supuesta objetividad como para la iglesia por que pone a prueba sus dogmas.

En esta separación radican muchos de nuestros problemas actuales no solo como grupo humano sino, de manera mucho más específica, como individuos. Como individuos desconocemos nuestros afectos y por tanto tenemos que mostrarnos superiores no solo a nuestros semejantes sino también a nuestro entorno. Es una especie de falso sentimiento de superioridad que no es más que evidencia de nuestro propio desconocimiento sobre nosotros mismos. De tal modo que para mí, una de las primeras tareas que tenemos es el autoreconocernos como seres componentes importantes del magnífico e infinito universo y por tanto que podemos actuar en armonía con él. Debemos entender que esta separación entre mente y materia nos ha llevado por ejemplo a suponer que el mundo exterior es “materia sin vida que actúa según leyes predecibles, mecánicas y desprovistas de toda cualidad espiritual o animada,…” esto sin duda nos aleja y lo que es peor llega hasta aislarnos de un mundo que es en esencia vivo y muy azaroso.

Esta relación encuentra un espacio de reflexión justamente en la física cuántica. Si leemos el párrafo anterior vemos que la explicación del mundo es para la ciencia tradicional mecánica y predecible con cierta exactitud (por lo menos teóricamente) mientras que el mundo, ahora lo sabemos, no es así y es más probabilístico y azaroso. Y el planteamiento de los autores, es integrar esta manera fragmentada de entender el mundo y la vida a partir de la conciencia. El planteamiento no es novedoso porque es el sustento de muchas religiones en que la idea de Dios está asociada a la búsqueda de sabiduría y de la formación de la mente dejando de lado los aspectos materiales que enturbiarían la correcta visión de la realidad, pero no deja de ser, como dije antes, osada por que se engarzan ideas religiosas con ideas científicas como las de la física cuántica.

La realidad, la mente y la percepción

Así se llega a la posible solución a la pregunta ¿qué es la realidad?, en términos de física cuántica diríamos que una realidad surge con el llamado colapso de onda. Pero recordemos que esto ocurre a escalas muy reducidas (atómicas o sub atómicas). En términos científicos se diría que la realidad es todo aquello que nuestros sentidos nos proyectan, y la iglesia actual diría que sí y agregaría que lo que no se nos evidencia a los sentidos pero existe es parte de lo divino. En ¿!Y tú qué sabes¡? Se lleva el asunto de manera más inteligente y se plantea que la realidad justamente es producto del colapso de onda producido por el observador al hacer su elección de que es lo que quiere ver dentro de la infinita variedad de posibles realidades que le ofrece el universo. Para ello existe un requisito que resulta ineludible que es el liberarse de los paradigmas para poder realizar una elección de la realidad los más esencial posible, entendiendo lo esencial a aquello que es parte de la dinámica espontánea del cosmos. Es posible que el hombre pueda logar esto porque su potencial creador es innato justamente porque fue hecho a imagen y semejanza del máximo Creador.

En todo caso haciendo una interpretación de lo propuesto por los autores tal vez no nos liberemos de los paradigmas pero es importante reconocerlos para poder estar alertas cuando actúen sobre nosotros. Lo mismo ha de ocurrir con nuestros sentimientos e incluso con nuestras adicciones que inevitablemente son parte de nosotros, de nuestra naturaleza pero que muy pocas veces hemos aprendido siquiera a reconocer. Como dije, me parece que es un planteamiento muy desafiante pero que tiene la virtud de que permite retomar el debate sobre la separación entre iglesia y ciencia y hace que ambas explicaciones puedan tomar matices más naturales y menos dogmáticos sobre nuestras realidades. En este rumbo merece un comentario aparte el tema del como percibimos la realidad y las distorsiones que pueden presentarse, realizando un autoanálisis veo que muchas veces mi forma de actuar y de relacionarme con los demás y mi contexto físico está muy influenciado tanto por mis emociones como por mis adicciones. Eso nos pasa a todos. Y junto a los paradigmas muchas veces pasado “el momento” nos damos cuenta de que pudimos haber hecho las cosas de mejor manera. Concuerdo con que tanto las adicciones como las emociones alteran nuestra manera de ver las cosas y eso es porque muchas veces no se nos ha enseñado a reconocer nuestros afectos y lo que es peor, en el mundo de la competitividad, se nos enseña que los afectos no nos sirven y que el uso de la razón debe ser absoluto, es propio del mundo actual el negar los afectos. De manera contraria, se que nuestros afectos y su reconocimiento es más bien el principal potencial que tenemos como especie. Siempre se nos dijo que lo que nos diferencia de los demás seres vivos es que hacemos uso de la razón, pero, debemos reconocer como importante que también podemos hacer uso de nuestros afectos.

En el libro se cuenta una historia que me resulta no solo graciosa sino que llega hasta ser descabellada. Se explica que los nativos de la costa americana no vieron las carabelas de Colón porque no eran parte de su memoria, y que un chaman tuvo que asumir esta percepción y una vez asimilada tuvo que explicarla a los demás pobladores. Me parece gracioso tener una idea tan degradante de los nativos americanos, puesto que se sabe que cuando llego colón en las Américas “sin descubrir” se tenían muchas culturas muy desarrolladas y las culturas costeras se caracterizaban por ser comerciantes navegantes. Nada más falso que decir que los nativos americanos, a la llegada de Colón, desconocieran un navío cual fuera su escala. Suponiendo como cierta la historia, me parece aún más absurda la idea de que alguien de manera involuntaria bloquee la percepción de algo nuevo por que el descubrimiento resulta instintivo en nosotros, es natural que si vemos algo que es nuevo, al no saber (no tener paradigmas) de si es bueno o es malo, nos atraiga más y capte nuestra curiosidad sobre él. Recuerdo muy bien la primera vez que vi un Putuco[1]. Era muy niño, nunca había visto uno antes, ni siquiera tenía referencias de que se podría tratar, pero no por ello deje de percibirlo, por el contrario la curiosidad que despierta la novedad nos invita a un descubrimiento mayor. Las afirmaciones que hacen Arntz, Chasse y Vicente sobre este modo de bloqueo de la percepción me parecen muy próximas al más radical nominalismo que nos indica que solo existe aquello que nombramos, constituyendo una forma de dogma de lo cual en muchos momentos reniegan.

Otro supuesto que se explica es que en observaciones del cerebro de personas en que se les mostró alguna cosa y luego se les pidió que las recordaran. Tanto ante el objeto mostrado como en el momento de su recuerdo se colorearon las mismas regiones cerebrales; de ello han deducido que el cerebro no puede distinguir entre lo real y el recuerdo, y aún más se dice que no puede distinguir entre lo que hay afuera supuestamente real y la carga de recuerdos que lleva al interior. Y ¿no cabe la posibilidad de que el cerebro use las mismas regiones cerebrales tanto para recordar como cuando observa algo?, ¿no es posible que una región cerebral pueda realizar diversas funciones? Me parece que la conclusión que sacan es antojadizamente precipitada y pues claro se pone al servicio de la teoría que se pretende sustentar. Así como en estos casos ¿!Y tú qué sabes¡?, está llena de afirmaciones tendenciosas (particularmente el menosprecio por los nativos americanos me parece evidente) y a pesar de que se denuncia repetidas veces la existencia de prejuicios en la comunidad científica tradicional, también se cae en ello a lo largo del libro.

Lo que si resulta importante reconocer es la intención que está en este análisis de los autores, que muestran también con importantes ejemplos el poder y la influencia que puede tener, y de hecho tiene la mente sobre la realidad. Es muy frecuente escuchar que alguien se curó del cáncer tan solo por que decidió creer que así era, yo en mi caso lo vengo aplicando y me está dando muy buenos resultados. Antes de saber de este arte de los pensamientos era una persona que enfermaba con mucha frecuencia, después de conocer estos relatos decidí no ser tan abierto y receptivo a la enfermedad y desde entonces no he enfermado. Ahora practico un nuevo reto, tengo (tenía) una alergia a la pelusa de los duraznos que me causa (causaba) irritación en la piel, bueno ahora decidí deshacerme de esta alergia y de manera mágica está funcionando. Es decir el poder de la mente es tan grande que si es posible cambiar mucho de nuestra supuesta realidad por una versión mejor de ella. En los ejemplos que puse se puede advertir que hay dos componentes importantes para lograr efectos transformadores en la realidad y esos componentes son el deseo de hacerlo y la convicción de lograrlo. De igual manera en ¿!Y tú que sabes!?, se explica de manera clara y detallada como podemos llegar desde el deseo hasta el cambio, lo que me parece apasionante es el énfasis que se pone en que este es un proceso creador por excelencia y reconoce en el ser humano a un ser netamente creador. El problema, como lo indican los autores y muchos de sus entrevistados es que la mayoría de nosotros estamos muy enfocados en los resultados, y damos inicio a nuestras acciones a partir de las respuestas que nos da el mundo de la realidad cuando deberíamos partir de nuestro infinito potencial creador. Esto es un concepto que plantea el libro que a mí como arquitecto me parece estimulante y me presenta retos: ¿cómo generar espacios que permitan a las personas desarrollar su potencial creador?, ¿qué condiciones espaciales se necesitan para el desarrollo de este potencial en la cotidianidad?

Un ejemplo que me parece aún más interesante y revelador de la relación entre mente y materia es el trabajo del Dr. Masaru Emoto con sus fotografías de los resultados afectivos sobre el agua. A pesar de las críticas muy duras que enfrenta, creo que Emoto ha mostrado cuan influyente puede ser nuestro estado mental y afectivo (incido mucho en esto último) frente a la configuración física de los cristales del agua en proceso de congelamiento; las posibilidades que abre este investigador con sus maravillosas fotografías son enormes aún más tomando en cuenta que los seres vivos estamos constituidos en mayor parte por agua y que el planeta en si es agua. Yo prefiero decir que este tipo de realidades son posibles por que en esencia somos energía, energía muy concentrada, y podemos dirigir nuestros pensamientos de tal modo que influyamos en nuestro entorno positiva o negativamente por que toda energía en estado natural siempre está en interacción, concuerdo con la afirmación de que el medio como canalizamos nuestra energía se da a través de la conciencia y los pensamientos.

Entrelazamiento y superposición

Otra de las ideas principales propuestas por ¿!Y tú que sabes¡? es la que plantea que los fenómenos de superposición y entrelazamiento de la física cuántica podrían ser llevados a la escala de la realidad. Según la física cuántica dos partículas podrían estar en dos lugares al mismo tiempo de tal modo que el mundo microscópico existen múltiples realidades para un mismo objeto, a medida que se va aumentando la escala esta característica deja de ser y la física cuántica reconoce que no ha podido explicar cómo esta característica afecta a los objetos de mayor tamaño. El llamado colapso de Onda se produce cuando un observador logra percibir un objeto en alguna de sus posibles realidades, lo interesante de esto es que en este caso, los autores, basados en los alcances de los planteamientos cuánticos dan al observador un rol activo frente a la realidad no solo siendo quien la percibe sino principalmente el agente que la crea constantemente, esto va en contra de la ciencia oficial que plantea más bien que el observador es pasivo y que debe tender a ser lo más objetivo posible evitando interferir con las características de los fenómenos que está analizando.

En este caso estoy de acuerdo en que la ciencia es en extremo dogmática en cuanto a su inalcanzable objetividad y es un hecho innegable desde cualquier punto de vista que el observador está en constante interacción con los objetos que se plantea aprehender. Tanto la iglesia como la ciencia son inflexibles en la concepción empírica de la realidad.  El planteamiento de que cada individuo es creador o elige la realidad que desea me resulta apasionante y personalmente lo afronto como un reto, sin embargo también pienso que es bueno identificarse con la teoría sin llevarla el extremo o tratar de forzarla, los alcances de la relación entre mente-pensamiento y creación de realidades es un área de investigación que no se puede ocultar y dejar de lado sino que se ha de desarrollar mucho en los próximos años, lo mismo ocurre con las implicancias del comportamiento a escala cuántica sobre escalas de la realidad mayores.

Termino este ensayo diciendo que si bien desde muchas formas de pensamiento se está tratando de encontrar una teoría del todo, y en el libro ¿!Y tú que sabes¡?, se plantea conciliar ciencia y religión, considero que esto no se va a dar ni lo creo necesario, justamente las discrepancias en modos de entender la realidad es lo que nos lleva a nuevas búsquedas, es así que mucho de la física actual esté retomando un abordaje más próximo a lo natural, no creo que la ciencia se esté haciendo cada vez más rígida, por el contrario veo que se flexibiliza en especial a partir de las investigaciones sociales cualitativas y hermenéuticas. A fin de cuentas, el libro ¿!Y tú que sabes¡? se ocupa de muchas cosas: la física cuántica, el comportamiento, la religión, la metafísica, en la tendencia de la búsqueda de un explicación del todo, que al final llega a la nada porque el libro, creo que de manera deliberada, deja más dudas e interrogantes que respuestas. Como dije antes es una publicación que despierta controversia y tiene la gran virtud de retomar la antigua discusión acerca del como observamos la realidad que nos rodea y como actuamos en ella: ¿qué es la realidad?, ¿qué relación tenemos con ella?, ¿Como la creamos?, o ¿ella nos crea a nosotros?, son preguntas que tal vez permanezcan eternas mientras el hombre no se olvide de reflexionar sobre sí mismo.


[1] Construcción realizada en tierra en su integridad y con la característica de poseer la cubierta en forma de cúpula alargada en su centro y como fenestración tienen tan solo el vano de la puerta que es de baja altura. Se pueden encontrar en la región circunlacustres del altiplano peruano y boliviano, en poblados cercanos al  lago Titicaca.

Implicancias en la Arquitectura (Conexiones Ocultas (III)) 8 Octubre 2009

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El futuro para la arquitectura

De las reflexiones realizadas por Fitjof Capra en “las conexiones ocultas”, esbozo el siguiente planteamiento sobre los caminos que deberá seguir la arquitectura actualmente declarada en crisis casi por unanimidad del colectivo de profesionales de esta disciplina.

Actualmente nuestra libertad de decidir sobre nuestro futuro a sido muy limitada por que hemos estado actuando sobre el desconocimiento de las inter conexiones entre el hombre y las redes de la vida. En el mundo del capitalismo global nuestro derecho a la manera como queremos vivir es muy limitado y nos hemos visto prácticamente obligados a vivir actuando como grandes consumidores.

La arquitectura como manifestación física de la cultura no ha escapado de este fenómeno y es evidencia innegable e inocultable de nuestra forma de vivir y sobre todo de nuestra forma de pensarnos; la arquitectura en otras palabras es reflejo de nuestra moral y ello implica nuestra forma de pensarnos como individuos y la manera como nos relacionamos con los demás (humanos y naturaleza). En el mundo del capitalismo global las relaciones interpersonales son prácticamente nulas y la relación con la naturaleza es de dominio y explotación. En términos de arquitectura esto tiene sus efectos. 95% de nuestro tiempo lo pasamos en casas, oficinas y centros comerciales, vivimos en el tiempo del aislamiento en el espacio interior homogéneo, en estos espacios todos somos iguales (consumidores) y por tanto no necesitamos descubrirnos sino demostrarnos, la actual arquitectura es propicia y se piensa para ello, para el aislamiento y la individualización del sujeto. De una manera u otra la arquitectura ha contribuido a la consolidación de una sociedad más injusta y desigual, excluyente.

En cuanto a la relación hombre naturaleza, la situación no es diferente, asistimos a un mundo en el que el hombre se piensa ajeno a la naturaleza y, aún más, por encima de ella. Desde ese enfoque la naturaleza solo es fuente de recursos para la construcción la cual no tiene límites en cuanto a consumo tanto de materia como energía. A través de la historia la arquitectura ha atravesado básicamente por cuatro etapas: una de formación muy próxima a los ciclos de la naturaleza, luego con el crecimiento de las ciudades una etapa de generación formal a la que pertenecen las arquitecturas de las grandes culturas antiguas, una tercera etapa de tradición histórica en la que se explora el espacio sin dejar de lado las formas históricas y la cuarta etapa del modernismo asociado al tecnologismo que deja a una lado la tradición histórica y los factores contextuales y del entorno y se autosostiene en sus posibilidades de materialización a través del uso ilimitado de la tecnología. Es por ello que el 40% de las emisiones de CO2 son producidas en la industria de la construcción.

El origen de la arquitectura tiene justamente su génesis en esa relación, la arquitectura surge como objeto mediador entre las características ambientales de un lugar y el sujeto que lo habita. Las antiguas arquitecturas de zonas lluviosas con grandes cubiertas inclinadas respondían y correspondían a las condiciones del medio ambiente donde se desarrollaban, hoy se ven reemplazadas por arquitectura cúbica de cubiertas planas bajo el pretexto de una arquitectura moderna. Esto solo para mostrar el inicio de esta crisis en una de las cuestiones más elementales de la arquitectura, la forma. Con el pasar del tiempo la arquitectura originaria se fue complejizando entrando a su segunda etapa de búsqueda formal y simbolismos, esto asociado a la aparición de las primeras ciudades, la arquitectura debía ser expresión de la prosperidad, el progreso y el poderío de la ciudad donde se ubicase, en esta etapa no se deja de lado la relación entre arquitectura y ambiente aunque el conglomerado urbano ya empieza a desalojar sus desechos hacia sus cercanías, la escala de la ciudad hace estos desechos aún asimilables, este actuar del entonces nuevo citadino puede de alguna manera justificarse por la incipiente tecnología de la época y la no desarrollada visión ambiental. La etapa más critica de la arquitectura es la surgida después de la revolución de la industria pues esto significó un distanciamiento radical entre arquitectura y lugar. Las condiciones ambientales que condicionaban la forma e incluso la función de los espacios se dejan de lado puesto que toda solución se hace posible con el uso de sistemas artificiales, el confort térmico, lumínico y acústico son controlados por sistemas artificiales que hacen de la arquitectura una categoría inferior a ellos. La arquitectura moderna tan solo consiste en cajones que guardan los sistemas artificiales y abandona lo elemental, al hombre y su lugar; esto ocurre a pesar del amplio conocimiento que se tiene de los fenómenos ambientales y nuestro efecto sobre ellos, no olvidemos que el tema de la sostenibilidad ya se venía desarrollando desde finales de la década del `60.

En esta etapa surge un aspecto adjunto a la arquitectura y la construcción del hábitat que es el de la escala urbano-arquitectónica, la densidad y la capacidad de soporte del medio ambiente. Un desfase entre los procesos en red que caracterizan las dinámicas eco-sistémicas y los procesos lineales de los sistemas artificiales urbanos, bajo el paradigma del ambiente natural como explotable, las ciudades consumen grandes cantidades de recursos y retornan al ambiente tan solo desechos, muestra clara de ello es la fuerte eutrofización de la bahía interior del lago Titicaca en la ciudad de Puno en Perú, entre los muchos casos de crisis ambientales urbanas. Pero ¿qué hacer frente a estos desencuentros entre arquitectura-ciudad y ambiente natural?, es un asunto que debe abordarse desde el enfoque del ecodiseño descrito y explicado también por Fitjof Capra en las Conexiones Ocultas. Esbozo algunos criterios que pienso deberían ser considerados en el planteamiento de una arquitectura que recupere su relación de mutua coexistencia con el ambiente natural, esto se da bajo el supuesto de que la tecnología debe ser reorientada para ello en búsqueda de la sostenibilidad real de los objetos construidos por el hombre:

  • La arquitectura debe generar la energía que consume de manera limpia (sin emisiones CO2) e hipereficiente.
  • La arquitectura debe reutilizar los recursos que consume.
  • La arquitectura debe permitir la reproducción de las redes sociales.
  • La arquitectura deberá retomar su relación con el lugar, rompiendo la homogeneización de la arquitectura moderna tecnologista.
  • La arquitectura debe ser expresión significante del orden social que le da origen, el cual no es único y homogéneo como quisiera hacer pensar el modernismo.

Son cinco aspectos que pienso se deben incorporara al diseño de todo objeto arquitectónico para lograr que sea sostenible, no olvidemos que lo ambiental no solo incluye lo ambiental natural sino de manera inherente, lo social cultural, por lo que en la nueva arquitectura cobre nuevamente protagonismo el espacio de encuentro social, el espacio público como en la arquitectura romana y la arquitectura pre-inca peruana. El concepto de sostenibilidad adoptado de manera oficial por la mayoría de instituciones sociales de “asegurar la sobrevivencia de la generación actual sin poner en riesgo las posibilidades de subsistencia de las generaciones futuras” podría ser reformulado desde la visión ambiental de redes diciendo que la sostenibilidad es “permitir el funcionamiento de las redes de la naturaleza y las redes de ocupación humana del espacio de manera armónica, permitiendo la generación permanente de la vida y las relaciones sociales libres y justas”. La nueva arquitectura, para ser planteada de manera adecuada necesita justamente de dos conocimientos: saber cómo funcionan las redes de la generación de la vida (incluida la vida social) y saber como la ocupación y uso del espacio actúa sobre esas redes impulsándolas, o truncándolas.

Termino este ensayo haciendo la siguiente asociación: Cuando una araña construye su hogar, no bloquea el funcionamiento de su entorno; usa algunas ramas vecinas como base y sostén de de su tejido (no necesita demoler), deja que caiga la lluvia bajo su telaraña, permite que el viento discurra a través de su maravillosa estructura; cuando abandona este hogar para construir uno nuevo, el primero es degradado por la naturaleza de manera rápida. ¿Es acaso muy difícil que nuestra arquitectura sea construida bajo los principios de la araña?

Conexiones Ocultas (II) 8 Octubre 2009

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Los retos ante un siglo XXI ya entrado.

Fitjof Capra nos plantea un análisis muy crítico del funcionamiento de la sociedad actual de cara al ya iniciado siglo XXI, en su análisis se centra en la gestión de las organizaciones, la globalización económica, la biotecnología y la generación de comunidades sostenibles como los puntos de inflexión para el planteamiento de una red social más coherente con el fenómeno de la vida.

En cuanto a las organizaciones (instituciones), requieren de un cambio que les permita afrontar los retos que se producirán en los tiempos venideros. El cambio organizativo debe orientarse a reflejar la adaptabilidad, la diversidad y las características de la propia vida. Para ello deberán basarse en el conocimiento y el aprendizaje organizativo. Capra define a una organización como “viva” si está organizada en red o contiene redes pequeñas a su interior. En la organización viva coexisten las estructuras formales constituidas por las normas institucionales y las estructuras informales que son básicamente redes sociales de comunicación fluctuantes que se auto regulan y auto generan, esta capacidad de las estructuras informales ha de ser aprovechada por las organizaciones dado que en los tiempos actuales en que la tecnología de la información es crucial en el mundo de los negocios, es imprescindible la gestión del conocimiento y el aprendizaje organizativo. Al igual que el fenómeno de emergencia surge en momentos o puntos críticos de inestabilidad del entono las organizaciones deben “evolucionar” de manera novedosa respondiendo al cambio transformando sus características estructurales. Las estructuras formales diseñadas dan estabilidad mientras que las estructuras informales emergentes son las que dan novedad, creatividad y flexibilidad, el equilibrio entre ambas es lo que permitirá la permanencia de las organizaciones ante los cambios.

Una de las expresiones más apasionantes de estas redes de organización social es la llamada globalización o las llamadas redes del capitalismo social que han surgido y se vienen desarrollando con grandes distorsiones en cuanto a sus escalas de valores. Las redes globales actuales se orientan a la magnificación de la competitividad y la ganancia económica de manera infinita por encima de todo valor humano; es lógico pensar que intentar una expansión infinita sobe un planeta finito resulta insostenible y catastrófico habiendo llegado en la actualidad a causar alteraciones irreversibles en el ecosistema y en las propias redes sociales. En cuanto a esto último, la diferenciación de clases sociales se ha profundizado aún más llevando a la fragmentación e individualización de los grupos sociales. Es innegable que el capitalismo global es el principal causante del incremento de la pobreza y las desigualdades sociales.

La destrucción de los recursos ambientales ha puesto en peligro la continuidad cultural de grupos étnicos con maneras de vida tradicionales trayendo consigo la pérdida de sus valores culturales ancestrales dado que el capitalismo global tiende a homogeneizar la cultura, ataca de manea irreparable sobre la diversidad cultural que ya se está perdiendo. Otra consecuencia es el deterioro extremo de los sistemas democráticos pues los estados se desintegran y pierden fortaleza ante los intereses de las redes financieras globales que son mucho más poderosas, a la vez, surgen redes delictivas globales también en extremo poderosas que buscan dominar incluso naciones enteras como es el caso del narcotráfico y el comercio de amas de guerra. Ante ello la organización de las naciones y grupos sociales en redes o bloques parece ser una salida que fortalece a las instituciones nacionales de manera efectiva. Capa nos hace notar que a pesar del panorama en apariencia excesivamente sombrío las manifestaciones de rechazo al sistema capitalista global ya han comenzado y la formación de redes organizadas para hacerle frente y plantear alternativas también se encuentra en camino.

Un aspecto en el que Fitjof Capa centra mucho la atención es el tema de la biotecnología a la cual critica duramente en la medida que también ha generado una serie de desordenes ambientales y morales que la ponen en tela de juicio, el avance azaroso de la llamada “ingeniería genética” está cambiando biodiversidad por monocultivo, está convirtiendo la ecología en ingeniería y hasta la propia vida en mercancía. Este avance del conocimiento con efectos incontrolables por insospechados para los genetistas ha roto los lazos de conexión entre los valores éticos de respeto a la vida y la construcción de conocimiento que actualmente se sostienen más que todo en intereses económicos.

El entendimiento de la vida como una red sistémica debe reorientar a la biotecnología cambiando el enfoque de dominio de la naturaleza por el de la naturaleza como fuente de aprendizaje. Esta visión es necesaria y pertinente dado que en la actualidad, aún en ámbitos académicos, se sigue conservando el paradigma del determinismo genético que consiste en la creencia de que los genes determinan el comportamiento y hay resistencia a aceptar el comportamiento como propiedad emergente de una red auto organizativa.

Ante esta serie de situaciones problemáticas planteadas por el mundo actual Capra nos plantea un esbozo de lo que podría ser las tendencias del comportamiento humano en un futuro que todos deseamos mejor. Nos indica que en el mundo actual donde los mecanismos de la red ambiental han sido rotos y se han desencadenado consecuencias ambientales a escala global, se hace necesario un cambio de sistema. Como síntomas evidentes de los desajustes ambientales se tiene la pérdida de la biodiversidad, el calentamiento global, la fusión de los glaciares, arrecifes coralinos enfermos y en desaparición, desastres climáticos en todas las latitudes el planeta entre muchos otros problemas.

El nuevo proyecto de sistema mundial necesita de normativas ambientales más estrictas, un mejoramiento de las prácticas comerciales, y mejorar la eficacia de la tecnología pero, aún así, esto puede resultar insuficiente si es que el cambio no es más profundo a nivel del sistema mismo que ha de ser cambiado. Se hace de urgencia rediseñar la globalización aún emergente dando más protagonismo a las organizaciones y los actores humanos. La nueva globalización deberá poner límites al actual libre comercio favoreciendo la autogeneración tanto ambiental como social, a su vez, para ello es necesario reconstruir gobiernos sólidos cuyo poder pueda regular al mercado hoy incontrolable. De igual manera la nueva globalización debe replantear los valores sobre los cuales funciona a partir del sentido de pertenencia al ecosistema pues formamos parte de la biósfera planetaria, en tal sentido la nueva meta de la globalización debe ir más allá del simple interés monetario y dar paso a una comunidad planetaria empeñada en sostener la vida al igual como lo hace el ecosistema.

Los derechos humanos deberán re dimensionarse y Fitjof Capra nos propone agruparlos en derechos biológicos, derechos cognitivos y derechos sociales. Los primeros estarían referidos a asegurar la misma vida y por tanto están también ligados a temas de seguridad alimentaria. Los derechos cognitivos se orientan al derecho universal al conocimiento, la educación y las comunicaciones y finalmente los derechos sociales serían básicamente los derechos a la justicia, la participación cultural y la libertad. En este enfoque biológico de los sistemas sociales surgen como derechos fundamentales inherentes a toda red viva la autodeterminación y la auto organización.

Estas ideas ya están siendo llevadas a la práctica a partir del surgimiento de una nueva sociedad civil organizada en tono al cuestionamiento y la reorganización de la globalización y está conformada principalmente por ONGs y redes electrónicas de voluntarios. Estos nuevos movimientos se deberán consolidad tras el planteamiento de una sostenibilidad enfocada en no interferir con la capacidad innata de la naturaleza para sostener la vida, se trata de un enfoque de sostenibilidad que más que estático significa, tal como lo indica el autor del libro, un proceso dinámico de co-evolución. El planteamiento de Fitjof Capra es que para lograr esta nueva sostenibilidad mucho de los esfuerzos deberán orientarse a dos grandes campos de acción:

  • La alfabetización ecológica, orientada a comprender los principios de organización inherentes a todos los seres vivos bajo los principios de redes, ciclos, energía solar, asociación, diversidad y equilibrio dinámico.
  • El ecodiseño, que es el proceso por el cual los propósitos humanos están cuidadosamente imbricados con los patrones y los flujos de la naturaleza. El ecodiseño implica dejar el paradigma de la naturaleza como fuente de recursos de extracción y entender al ambiente como fuente de aprendizaje. Los principios en os que se basa el ecodiseño son:
    • Residuos cero (cero emisiones)
    • Estructuras en red
    • Circulación de materia
    • Optimización en lugar de maximización
    • Producción y consumo local
    • Asociaciones múltiples.

Fitjof Capta nos plantea ya cerca a la culminación de su maravilloso libro una serie de retos que deberemos asumir y alcanzar en el futuro próximo si coincidimos con el horizonte de construir comunidades ecológicamente sostenibles, diseñadas de tal modo que sus tecnologías y sus instituciones sociales no interfieran la capacidad inherente a la naturaleza para mantener la vida y, por tanto, consistentes con los principios para sustentar la trama de la vida:

  • Diferenciar los residuos para re-utilizarlos. Los residuos orgánicos se deben usar como nutrientes orgánicos y los residuos no degradables como “nutrientes técnicos” es decir como insumos para las industrias.
  • Se deberá disminuir el consumo de energía contaminante por lo tanto los nuevos ecodiseños de vehículos se utilizarán nuevos combustibles, esto en términos de arquitectura y urbanismo implicará disminuir los recorridos a través de una ciudad más compacta y densa.
  • Se utilizará el sol como principal fuente de energía junto a las energías eólica, hidráulica, y a futuro el hidrógeno.
  • El hipercoche y el mercado del hidrógeno deberá ser uno de los más dinámicos del planeta, reduciendo a la vez subsidios perversos que atentan contra la dinámica ambiental natural y social, también deberá cambiar sobre estas acciones agresivas la política fiscal que deberá hacerse más rígida.

Como reflexión final el autor nos invita a reconocer el choque actual entre los paradigmas del capitalismo global y de las comunidades sostenibles del cual derivará la nueva globalización. El encuentro de ambos enfoques lo explico en el siguiente esquema:

conexiones 2

Finalmente nos invita a construir un futuro mejor actuando con sentido común, esto nos permitirá superar nuestra errónea obsesión por el consumo material replanteando nuestras interrelaciones humano-humano y humano-naturaleza. Se hace necesario cambiar nuestro actual consumo individualista por un consumo que permita relaciones interpersonales de calidad, significa cambiar los sistemas lineales del capitalismo global por los flujos cíclicos de materia y energía.

Conexiones Ocultas (I) 8 Octubre 2009

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LAS CONEXIONES OCULTAS DE FITJOF CAPRA

Fitjof Capra es un físico de la universidad de Viena, y en la actualidad director un centro de investigación en Berkeley (Center of Ecoliteracy), en todas sus investigaciones y publicaciones el interés se centra en los procesos y patrones de comportamiento de los sistemas vivos: en las “conexiones” ocultas entre fenómenos. Justamente así, “las conexiones ocultas” es el título del libro en que se centra este ensayo que nuevamente revela la visión de Fitjof Capra caracterizada por su capacidad de integración de conceptos y teorías de muy diversas ramas del conocimiento: Maturana y Varela y la autopoiesis; Goodwin y Stewart y la dinámica no lineal; la teoría de las estructuras discipativas de Morowitz, todos ellos integrados en torno a un gran tema de interés, el de lograr un mejor mundo donde vivir a partir de un cambio de paradigma en la manera como nos relacionamos con nuestro entorno.

El autor hace un recorrido a través de los proceso de la vida en general y, de manera indirecta, de las implicancias del entendimiento de los fenómenos y organizaciones sociales como derivaciones de las propiedades “emergentes” de las redes construidas por la especie humana. A mi parecer el texto puede ser interpretado desde dos enfoques; por un lado se puede entender el texto como una explicación clara de los procesos físico-químicos inhentes y característicos de la vida y las de la comparación de estos con las estructuras sociales. Pero también puedo entender el alcance metafórico del pensamiento de Capra, esto último es lo que me va a permitir hacer algunas asociaciones de “las conexiones ocultas” con la arquitectura y el urbanismo en la parte final de este ensayo, el cual estructuro en tres partes: las dos primeras coinciden con las dos partes en que divide su libro Fitjof Capra, es decir, primero la descripción de los fenómenos de la vida, la cognición y la sociedad desde el enfoque sistémico no lineal y luego las perspectivas sociales y ambientales para los nuevos tiempos del siglo XXI. Finalmente, planteo una tercera parte donde esbozo las implicancias del planteamiento de Capra sobre la acción creativa y modificadora del espacio ejercida por la arquitectura.

La vida la mente y la sociedad

En primera instancia Fitjof Capra, esboza los elementos que definen la vida y entiende ésta como aquella organización física-química que es capaz de autorreplicarse. Para ello las formas y las funciones biológicas no están determinadas, simplemente por un programa genético, sino que son propiedades emergentes de la totalidad de la red epigenética, esto quiere decir que los organismos surgen y se desarrollan como respuestas a las condiciones a las que se expone el organismo, de esto es importante resaltar que el ambiente funciona como un estímulo para la emergencia de los organismos. Es interesante resaltar que la definición de la vida propuesta por el autor va mas allá de la simpleza de su explicación por la presencia y permanencia de los organismos a través del ADN pues éste está presente también en los organismos muertos. En base a ello me parece que Capra enfoca su reflexión de la vida como organismos en interacción dentro del ecosistema y hacia afuera de este, y realiza una explicación de estas interacciones denominándolas como “las conexiones ocultas”.

Fitjof Capra indica que los desarrollos propiciados en los organismo, desde las vesículas lipídicas proto-celulares hasta los actuales seres vivos, tienen que ver mucho con sus respuestas adaptativas ante las condiciones ambientales y posteriormente, a medida que se desarrollan los sistemas nerviosos, también tienen que ver con la capacidad del aprendizaje o, para ser preciso, con sus experiencias. Estas experiencias, determinadas por la naturaleza , a lo largo de un periodo prolongado de tiempo se incorporan a los organismos pasando a formar parte de sus herencias genéticas. Tanto experiencia como componente genético son parte importante de la emergencia autopoiética. Dentro de ello, son tres las vías principales de evolución: mutación, intercambio de genes y simbiosis a través de las cuales la vida se fue desarrollando a lo largo de tres mil millones de años.

Es por ello que la naturaleza de la vida se encuentra en el orden ecológico que nos rodea, ningún organismo individual puede existir aisladamente. La vida orgánica (plantas, animales y microorganismos) e inorgánicas (formaciones rocosas) regulan la biósfera y mantienen las condiciones apropiadas para la vida; del entendimiento de la vida desde este enfoque de interacciones sistémicas o como dice Fitjof Capra en redes no lineales, se basa la construcción de una nueva visión de nuestro entorno y por ello de la manera como nos relacionamos.

Esta descripción de los fenómenos de la vida son explicados bajo el enfoque conceptual del pensamiento sistémico enmarcando los fenómenos de la vida como al interior de una organización cuyo patrón básico de funcionalidad es la red. En base a ello extiende el entendimiento de los fenómenos de la naturaleza al entendimiento del los fenómenos y la “reproducción de las redes sociales”, indicando que este enfoque no solo es aceptable y posible en base a su estructura lógica sino que además es de adopción necesaria para posibilitar pensar en modelos de desarrollo y de manera aún más general en comportamiento sociales e individuales más respetuosos con el medio ambiente del cual formamos parte. Para lograr esto el principal aporte que exige el pensamiento de Capra es la superación de antiguos enfoques lineales sobre la vida, se debe dejar de lado y superar, en términos del autor, la división cartesiana entre mente y materia o lo que es lo mismo, analizar los fenómenos a partir del entendimiento de un constante ajuste ente mente-conciencia y generación de estructuras. En cuanto a esto último, sobre la conciencia como una generación propia de la especie humana, es la base de la diferenciación entre el hombre y las demás especies, solo el hombre tiene la capacidad de recordar y auto analizar su actuar de manera crítica y consciente.

Bajo este análisis inicial se hace una similitud muy interesante por pertinente entre las redes que mantienen la vida en la naturaleza y las estructuras sociales. Para ello plantea tres enfoques desde los que puede analizare la vida y por tanto el comportamiento social. El enfoque de patrón se centra en las formas de las organizaciones (redes), el enfoque de estructura se centra en la generación de la materia y en el caso del análisis de las redes de la naturaleza se centra en el análisis de las estructuras discipativas (abiertas y lejos del equilibrio) y, finalmente, el enfoque de proceso que centra su interés en el análisis de las redes como sistemas cognitivos autopoiéticos. Para el análisis de los fenómenos sociales se plantea aumentar a los tres enfoques un cuarto, el del significado que justamente se sustenta en la característica humana de poseer una conciencia reflexiva y que es transmitida por los grupos sociales a través de la comunicación. Así, la cultura es creada y sostenida por una red (forma) de comunicaciones (proceso) que la dotan de significado. A su vez la encarnación material de la cultura incluye una serie de artefactos-textos que transmiten el significado.

La teoría social desarrollada hasta el momento parece haberse desarrollado en base al debate entre distintas escuelas que de algún modo reflejan las tensiones entre las cuatro perspectivas de la vida social antes explicadas (patrón, forma, materia y significado). En un inicio el análisis social surge bajo la sombra de las ideas del positivismo para luego atravesar una etapa de búsqueda de causalidades sociales tanto estructuralistas como funcionalistas (Durkhein y Weber). En este último caso es de resaltar que hay una búsqueda por tomar en consideración las intenciones y propósitos, lo que resulta siendo muy cercano a la perspectiva del significado explicada por Fitjof Capra.

Anthony Giddens realiza un análisis que busca integrar estructuralismo y funcionalismo a partir del análisis de las estructuras sociales representadas por las instituciones y la forma como los individuos actúan en ellas y sobre ellas. De modo semejante Habermas también platea el análisis social desde dos perspectivas distintas pero complementarias; por una lado el análisis de las instituciones sociales y las estructuras de poder y por otro la acción del individuo a partir de su interpretación y valoración de su realidad social. La interpretación del funcionamiento social bajo este enfoque podría resumirlo en el siguiente diagrama:

conexiones 1

Es decir, las acciones sociales son el proceso por el cual las redes sociales se generan y organizan, los instrumentos creados bajo estas acciones en búsqueda del dominio del mundo exterior es la expresión materializada de los procesos-acciones; la manera cómo interactúan los individuos al interior de la organización viene a ser la forma y en el análisis social, actualmente se tiene un consenso de que se tratan de “redes” sociales y finalmente la manera como se comunican y entienden los integrantes de la red es el sistema de significados. Todo esto no funciona si no está enmarcado al interior de los límites planteados por la actitud moral colectiva (actualmente muy distorsionada en sus valoraciones) y por la sinceridad interior a cada individuo. Es decir los límites del funcionamiento social son puramente ético-morales.

Lo interesante del análisis propuesto está en su coherencia lógica, dado que la autopoiesis es un elemento definidor de la vida y que la red como patrón de organización está presente en todos los niveles de la misma, es lógico pensar que estas características sean inherentes a las organizaciones sociales pudiendo también ser relevantes la retroalimentación y los fenómenos de emergencia.

Es así que los sistemas sociales se reproducen autopoiéticamente utilizando la comunicación como forma particular pues genera ideas y contextos de significado y normas de comportamiento que como explique antes dan los limites definitorios a las estructuras sociales cual si se tratase de una membrana celular.

En ese marco es que también quedan definidos los propósitos del ser humano y su libertad. Las redes sociales generan estructuras materiales (edificios, tecnología, etc.) y estas tienen un propósito determinado además de constituir la expresión material de un significado. A su vez, el significado requiere o permite interpretaciones y estas también están influidas por las cosas del entorno así, nada tiene sentido por si solo incluyendo incluso la dimensión emocional. Esta reflexión da pié a la tercera parte de este ensayo sobre la arquitectura en relación al contexto planteado por Fitjof Capra que explicaré más adelante. Entonces, el significado es esencial para los seres humanos pues nos permite alcanzar conciencia de nuestro entorno y en base a ello tomar acciones transformadoras sobre la realidad, justamente la conciencia de esas acciones son las que dan un sentido de libertad humana.

A partir de esta acción consciente que por naturaleza es valorativa es que se puede entender la cultura como un conjunto de creencias y valores que norma la conducta humana. Esta cultura tiene una dinámica no lineal (sistémica) reforzada por la red de comunicaciones que la sustenta. Estas creencias y valores, repetiré, son un sistema que crea identidad entre los miembros de la red social basándose en un sentido de pertenencia. El perímetro cultural que delimita al sistema no es necesariamente físico (como podrían ser las fronteras) sino sobre todo de significados y aspiraciones. Los miembros de la red están constantemente re-negociando y re-configurando ese perímetro.